Siempre me ha dado pereza (injustificadamente) correr un 10 k al norte de Barcelona. Tener que cruzar Barcelona desde Castelldefels, aunque sea en moto, me da pereza. Pero este fin de semana me apetecía un 10 k para ver si se cumplía aquello de que tres o cuatro semanas después de un maratón suele salir un buen diez mil. Y mirando el calendario, la que mejor pinta tenía era precisamente en Badalona... pues a acabar con las manías!!!
La verdad es que desde Sevilla he ido entrenando de manera bastante desorganizada, ahora montaña, ahora ritmos fuertes... Pero desde septiembre no recordaba ningún diez mil yo solo, un poco a darlo todo... Perfil no demasiado exigente, un buen número de runners pero sin pasarse (menos de 3.000 finishers) y corriendo un buen rato a la orilla del mar... Lo cosa pintaba bien!!!
Ya en Badalona, me encuentro casualmente con un compañero del trabajo, y en las primeras frases vemos claro que empezaremos juntos... Fenomenal!!! Mi ritmo tiene que ser sub 4'30" desde el primer km para hacer marca, si empiezo lento luego no lo recuperaré. Nacho, mi compañero de trabajo, es bastante más joven y tiene mejores marcas en diez mil, pero viene de una época de entrenar poco, así que con suerte estaremos juntos un buen rato. Dice que no está muy seguro de su rendimiento, y acordamos que seré yo quien marque el ritmo. Estiramos, calentamos... y al cajón!!!
Una vez salimos, se corre bastante cómodo enseguida, y nos fijamos como primera meta la liebre de 45 minutos, a la que alcanzamos poco antes del km 2. Llevamos muy buen ritmo, a 4'20" o por debajo, y salvamos alguna subida con facilidad. Hacia el km 3 ya estamos en el paseo marítimo y corremos junto al mar, es una gozada pero empieza a hacer algo de viento... Hacia el km 5 noto que el ritmo que voy marcando y el aire que sopla de cara me están haciendo algo de mella, Nacho pasa delante y le digo que tire sin mí, creo que necesito algo de aire... pero no hace un cambio muy radical y le veo cerca, eso me anima y no pierdo ritmo... Un poco más adelante, tras un paso inferior de tren, empieza un subida algo más larga que las anteriores y sobre tierra, que me hace perder algo de tiempo pero me oxigena mentalmente... Así que me planto en el km 7 todavía con fuerzas e intento mantener el ritmo. Sigo viendo a Nacho cerca hasta el km 8, así que está claro que no estoy perdiendo mucho tiempo, y consigo llegar al km 9 con energía, así que en el último toca subir un poco el ritmo hasta el final, aprieto un poco los dientes y consigo llegar en poco más de 43 minutos, sólo medio minuto más tarde que Nacho!!!! Para mí un tiempo excelente, porque rebajo en 20" mi mejor marca de la temporada pasada en Vilanova del Vallès.
Un "poquito" antes de que cruzara la línea de meta, en 31'30", había llegado Angel Mullera, nuestro mejor exponente masculino del 3.000 obstáculos, a un ritmo "suave" de 3'09"... quién fuera capaz de hacer un solo kilómetro a ese ritmo!!! En categoría femenina ganó Montse Carazo con un 37'14" que también pone los pelos de punta...
Pero ahí no acaba todo! Aquarius, aguan, un plátano, una naranja, una manzana...y un croissant de jamón y queso!!! Faltaban manos para tanto avituallamiento, no recordaba esto en ninguna otra carrera.
En total: buen recorrido, buena organización, muy buena bolsa del corredor, espectacular avituallamiento en meta... y muy buen precio, 13 euros con chip amarillo. La verdad es que me ha parecido una muy buena carrera, si tuviera que poner un pero sería la falta de control en la entrada a los cajones y algo más de cinta en algunas esquinas... Cosas que no serían necesarias si los corredores fuéramos un poco más cívicos!!!! Esta cursa (del Circuit l'Aliança), si la siguen cuidando y promocionando, en cuatro años más acabarán las inscripciones un mes o dos antes, siempre que no cometan el error de saturarla de gente. La idea que me llevo hoy es de que esta carrera hay que repetirla. Y si vuelvo a hacer marca, mejor... a nadie le amarga un dulce, ¿no?
"pel cor es coneix la veritat, en el cor reposa la veritat"
"pel cor es coneix la veritat, al cor reposa la veritat"
... diu Raimon Panikkar al proleg dels Upanisads
(Escrits del coneixement sagrat de l'Índia)
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domingo, 22 de marzo de 2015
lunes, 18 de noviembre de 2013
BEHOBIA vs. GARRAF, o GARRAF vs. BEHOBIA
Si uno quisiera hacer una comparativa entre dos carreras radicalmente diferentes, casi opuestas, serían un buen par de ejemplos:
La Behobia/San Sebastián y la Marxa del Garraf. Ambas tienen cosas muy importantes en común, aunque a simple vista no las apreciemos.
Una, un clásico del asfalto, a punto de llegar a las 50 ediciones, la carrera de mayor ambiente y una de las "medias" más populares del país. Una carrera casi siempre lluviosa que transforma una ciudad de 200.000 habitantes.
La otra, una Marxa (ni siquiera es carrera "oficialmente", ni da premios por ser rápido), que alcanzará el próximo año 20 ediciones y que es pequeña (1.500 atletas entre las dos distancias), pasa desapercibida y sólo la conocen quienes la han vivido.
Pero ambas estaban "repletas" de CORs, que luchaban, cada uno con lo suyo, con la lluvia o con el viento, contra esas rampas asfaltadas o con la más dura de las subidas a la Morella... nadie se libró del sufrimiento, de la lucha, de algún momento de bajón, pero las fotos atestiguan que todo lo que hicimos el pasado domingo 10 de Noviembre valió la pena, y sobre todo, ha valido la pena todo lo que hemos hecho hasta llegar a nuestras citas de ayer.
BEHOBIA / SAN SEBASTIÁN
Lo dice la narración de "esos locos que corren" (Nuestro "video de cabecera")
Viajar 600 kilómetros para correr 20.
Cuando corres la Behobia entiendes que tu locura está totalmente justificada.
El que ha corrido la Behobia alguna vez, sabe que después de vivirla ninguna carrera en nuestras proximidades le permite vivir algo igual.
No es una carrera fácil, no es la adecuada para correr por primera vez 20km.
Pero si ya has hecho alguna mitja vale la pena ir a San Sebastián a vivirla. ¡Además está San Sebastián!!
Este fin de semana éramos unos cuantos allí.
Y casi con seguridad que el COR se organizará para viajar en grupo el año próximo y correr la 50ª Behobia/SS.
Además la UME nos va a ayudar para no tener que elegir entre correr la B/SS o la Marxa del Garraf... (Es una petición cariñosa Oriol)
20 kilómetros que unen Behobia y San Sebastián en una carrera llena de toboganes con un par de subidas como Gaintxurizketa y Miracruz en las que lo más espectacular tiene lugar fuera de la carrera.
Las calles se llenan de gente para aplaudir, animar y gritar continuamente.
Aupas, txapeldun y txapelduna, venga chavales!!
Los gritos no paran a lo largo de casi todo el recorrido.
Para que alguien se haga una idea, la carrera transcurre algunos kilómetros en una autovía hasta la que la gente se acerca para animar.
Por la mañana ya te sorprende ver un tren lleno de corredores con capas, ponchos, chubasqueros, plásticos... todos listos y con la cara de los nervios previos a la carrera.
Una rotonda enorme en la que todo se llena de corredores. preparados para correr con el grupo que su dorsal marca.
Atletas en silla, patinadores, los corredores elite... y empiezan nuestras salidas.
Una pantalla enorme en la que cada 3' una cuenta atrás de 10" te recuerda que se acerca tu momento.
Muuuuuchas caras conocidas.
Este año no hemos podido organizarnos para viajar como grupo, pero había muchos grupos de amigas y amigos por allí.
La carrera sale de las calles de Behobia y empiezan ligeros sube y baja.
Ahí ya te sorprende ver el ambiente, la gente a ambos lados de la carretera y el buen rollo entre corredores.
Unos kilómetros después una curva larga y un túnel te llevan a una autovía... Empieza el Gaintxurizketa.
El nombre no lo llegas a aprender casi nunca, pero la carretera no la olvidas.
Una pendiente mantenida que ya empieza a seleccionar a los corredores en dos grupos: los que van a disfrutar la Behobia a tope y los que la van a pelear.
Como allí dicen si eres del segundo grupo, la corres con el corazón. (En nuestro caso, eso pasa en cada carrera... )
Dejas la autovía para correr en una carretera estrecha entre casas (más toboganes) que en un momento dado te llevan al puerto de Donosti.
Pasas esa zona llana (la única de la carrera junto con la llegada) y una multitud de gente a ambos lados de la carretera te recibe a los pies de Miracruz.
Si no fuese porque algunos llevan su Pintxo y pote en la mano te parece que estás en un puerto del Tour de Francia.
Desde ahí a la meta ya no dejas de ver y escuchar el cariño de esa gente que intenta leer el nombre en tu dorsal para gritarte "Aupa"
Los últimos kilómetros, por momentos ríes, lloras, envidias un ambiente que ya no vas a ver el resto del año y aprietas los dientes para llegar fresco a la recta de meta. Algo más de dos kilómetros (que parecen tres) con viento en contra y la playa de la Concha a tu derecha.
Cuando llegas aún no lo sabes... pero después, te das cuenta: ¡La Behobia/San Sebastián es única!
MARXA DEL GARRAF
La previa de la Marxa no fue todo lo glamurosa que otras carreras. Eso no quiere decir que no hubiera sonrisas, que no nos encontráramos en la Rambla de Gavà... ni que nos olvidáramos de alguna foto para no ser menos que los Behobianos:



No es nuevo decir que empezamos la Marxa con ilusión. Con bromas. Con yo voy contigo, con tú qué quieres hacer, con o te espabilas o no te dejaré donuts, con ya verás como Benito aparece a última hora (lo hizo, pero para salir como una exhalación)... Nadie notó el madrugon, ni siquiera los verdaderos madrugadores de la Marxa de 45... Para muestra, un par de botones:


Si la Marxa del Garraf es, "per se", una carrera dura, el viento que soplaba la hizo más dura aún. En el Vinader y el Gall ya apuntaba maneras, pero fue tras dejar la cantera, en los últimos dos kilómetros antes de la Morella, donde soplaba de verdad y apenas te permitía correr. Lo épico no fue, sin embargo, lo que hicimos los "runners" o los marchadores, lo más épico fue lo que soportaron los voluntarios, algunos de los cuales estuvieron horas sosteniendo sus inestables "haimas", que parecía que se derrumbarían a merced del viento.

Hacer la Marxa del Garraf es una experiencia peculiar: un compañero mío del trabajo que debutó me dijo que él no estaba preparado para un terreno tan técnico (tan cabrón, si me lo permitís), sufrió de lo lindo pero llegó con una enorme sonrisa en los labios. Porque es una de esas carreras que te deja sensación de gesta, de haber completado algo que pocos están preparados para afrontar. Eso te engancha a ese espíritu heroico que no todas las pruebas ofrecen.


Otra cosa característica (además de la organización, que es buena, y los avituallamientos, que son mejores) es que, durante muchos tramos de la carrera, tienes la sensación de que sea un entrenamiento, no ves a casi nadie; creo que no nos cruzamos con más de 10 runners en los últimos 12 kms., los mismos que te cruzarías cualquier domingo por la mañana subiendo La Morella por el simple placer de entrenar...


Pero lo mejor es que corres en casa, en tus interminables cuestas hacia la Morella, en tus pedruscos inclinados de la collada hacia la cantera, de la cruz de hierro, las enormes e interminables vistas, las bajadas de vértigo en las que te has de concentrar al 200% para no perder los dientes, la complicadísima Romana... para llegar a las barbacoas y pensar "Ya lo tengo, ya es mía!!!"
Y a pesar de la proeza, del desgaste, de la extenuación, te queda esa sonrisa casi beatífica de haber cumplido... no la voy a describir, os la mostraré... ¿qué mejor prueba de lo que vivimos?

La Behobia/San Sebastián y la Marxa del Garraf. Ambas tienen cosas muy importantes en común, aunque a simple vista no las apreciemos.
Una, un clásico del asfalto, a punto de llegar a las 50 ediciones, la carrera de mayor ambiente y una de las "medias" más populares del país. Una carrera casi siempre lluviosa que transforma una ciudad de 200.000 habitantes.
La otra, una Marxa (ni siquiera es carrera "oficialmente", ni da premios por ser rápido), que alcanzará el próximo año 20 ediciones y que es pequeña (1.500 atletas entre las dos distancias), pasa desapercibida y sólo la conocen quienes la han vivido.
Pero ambas estaban "repletas" de CORs, que luchaban, cada uno con lo suyo, con la lluvia o con el viento, contra esas rampas asfaltadas o con la más dura de las subidas a la Morella... nadie se libró del sufrimiento, de la lucha, de algún momento de bajón, pero las fotos atestiguan que todo lo que hicimos el pasado domingo 10 de Noviembre valió la pena, y sobre todo, ha valido la pena todo lo que hemos hecho hasta llegar a nuestras citas de ayer.
BEHOBIA / SAN SEBASTIÁN
Lo dice la narración de "esos locos que corren" (Nuestro "video de cabecera")
Viajar 600 kilómetros para correr 20.
Cuando corres la Behobia entiendes que tu locura está totalmente justificada.
El que ha corrido la Behobia alguna vez, sabe que después de vivirla ninguna carrera en nuestras proximidades le permite vivir algo igual.
No es una carrera fácil, no es la adecuada para correr por primera vez 20km.
Pero si ya has hecho alguna mitja vale la pena ir a San Sebastián a vivirla. ¡Además está San Sebastián!!
Este fin de semana éramos unos cuantos allí.
Y casi con seguridad que el COR se organizará para viajar en grupo el año próximo y correr la 50ª Behobia/SS.
Además la UME nos va a ayudar para no tener que elegir entre correr la B/SS o la Marxa del Garraf... (Es una petición cariñosa Oriol)
20 kilómetros que unen Behobia y San Sebastián en una carrera llena de toboganes con un par de subidas como Gaintxurizketa y Miracruz en las que lo más espectacular tiene lugar fuera de la carrera.
Las calles se llenan de gente para aplaudir, animar y gritar continuamente.
Aupas, txapeldun y txapelduna, venga chavales!!
Los gritos no paran a lo largo de casi todo el recorrido.
Para que alguien se haga una idea, la carrera transcurre algunos kilómetros en una autovía hasta la que la gente se acerca para animar.
Por la mañana ya te sorprende ver un tren lleno de corredores con capas, ponchos, chubasqueros, plásticos... todos listos y con la cara de los nervios previos a la carrera.
Una rotonda enorme en la que todo se llena de corredores. preparados para correr con el grupo que su dorsal marca.
Atletas en silla, patinadores, los corredores elite... y empiezan nuestras salidas.
Una pantalla enorme en la que cada 3' una cuenta atrás de 10" te recuerda que se acerca tu momento.
Muuuuuchas caras conocidas.
Este año no hemos podido organizarnos para viajar como grupo, pero había muchos grupos de amigas y amigos por allí.
La carrera sale de las calles de Behobia y empiezan ligeros sube y baja.
Ahí ya te sorprende ver el ambiente, la gente a ambos lados de la carretera y el buen rollo entre corredores.
Unos kilómetros después una curva larga y un túnel te llevan a una autovía... Empieza el Gaintxurizketa.
El nombre no lo llegas a aprender casi nunca, pero la carretera no la olvidas.
Una pendiente mantenida que ya empieza a seleccionar a los corredores en dos grupos: los que van a disfrutar la Behobia a tope y los que la van a pelear.
Como allí dicen si eres del segundo grupo, la corres con el corazón. (En nuestro caso, eso pasa en cada carrera... )
Dejas la autovía para correr en una carretera estrecha entre casas (más toboganes) que en un momento dado te llevan al puerto de Donosti.
Pasas esa zona llana (la única de la carrera junto con la llegada) y una multitud de gente a ambos lados de la carretera te recibe a los pies de Miracruz.
Si no fuese porque algunos llevan su Pintxo y pote en la mano te parece que estás en un puerto del Tour de Francia.
Desde ahí a la meta ya no dejas de ver y escuchar el cariño de esa gente que intenta leer el nombre en tu dorsal para gritarte "Aupa"
Los últimos kilómetros, por momentos ríes, lloras, envidias un ambiente que ya no vas a ver el resto del año y aprietas los dientes para llegar fresco a la recta de meta. Algo más de dos kilómetros (que parecen tres) con viento en contra y la playa de la Concha a tu derecha.
Cuando llegas aún no lo sabes... pero después, te das cuenta: ¡La Behobia/San Sebastián es única!
MARXA DEL GARRAF
La previa de la Marxa no fue todo lo glamurosa que otras carreras. Eso no quiere decir que no hubiera sonrisas, que no nos encontráramos en la Rambla de Gavà... ni que nos olvidáramos de alguna foto para no ser menos que los Behobianos:



No es nuevo decir que empezamos la Marxa con ilusión. Con bromas. Con yo voy contigo, con tú qué quieres hacer, con o te espabilas o no te dejaré donuts, con ya verás como Benito aparece a última hora (lo hizo, pero para salir como una exhalación)... Nadie notó el madrugon, ni siquiera los verdaderos madrugadores de la Marxa de 45... Para muestra, un par de botones:


Si la Marxa del Garraf es, "per se", una carrera dura, el viento que soplaba la hizo más dura aún. En el Vinader y el Gall ya apuntaba maneras, pero fue tras dejar la cantera, en los últimos dos kilómetros antes de la Morella, donde soplaba de verdad y apenas te permitía correr. Lo épico no fue, sin embargo, lo que hicimos los "runners" o los marchadores, lo más épico fue lo que soportaron los voluntarios, algunos de los cuales estuvieron horas sosteniendo sus inestables "haimas", que parecía que se derrumbarían a merced del viento.

Hacer la Marxa del Garraf es una experiencia peculiar: un compañero mío del trabajo que debutó me dijo que él no estaba preparado para un terreno tan técnico (tan cabrón, si me lo permitís), sufrió de lo lindo pero llegó con una enorme sonrisa en los labios. Porque es una de esas carreras que te deja sensación de gesta, de haber completado algo que pocos están preparados para afrontar. Eso te engancha a ese espíritu heroico que no todas las pruebas ofrecen.


Otra cosa característica (además de la organización, que es buena, y los avituallamientos, que son mejores) es que, durante muchos tramos de la carrera, tienes la sensación de que sea un entrenamiento, no ves a casi nadie; creo que no nos cruzamos con más de 10 runners en los últimos 12 kms., los mismos que te cruzarías cualquier domingo por la mañana subiendo La Morella por el simple placer de entrenar...


Pero lo mejor es que corres en casa, en tus interminables cuestas hacia la Morella, en tus pedruscos inclinados de la collada hacia la cantera, de la cruz de hierro, las enormes e interminables vistas, las bajadas de vértigo en las que te has de concentrar al 200% para no perder los dientes, la complicadísima Romana... para llegar a las barbacoas y pensar "Ya lo tengo, ya es mía!!!"
Y a pesar de la proeza, del desgaste, de la extenuación, te queda esa sonrisa casi beatífica de haber cumplido... no la voy a describir, os la mostraré... ¿qué mejor prueba de lo que vivimos?

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